Los aviones pueden funcionar con basura.

La responsabilidad es el futuro. Una actitud consciente y coherente con el entorno es el camino más seguro no solo para tratar de cuidar el medio ambiente, sino, a su vez, generar lugares de trabajo y prosperidad para una sociedad. Cada vez son más las iniciativas que, a pesar de las medidas de algunos mandatarios, apuestan por las energías renovables para mover el mundo, cuidarlo y, a la par, generar riqueza.

Uno de los últimas grandes proyectos proviene del Departamento de Transporte del Reino Unido, que ha invertido 22 millones de libras (cerca de 24 millones de euros) para “desarrollar combustibles basados en basura para aviones y camiones”, apunta el propio departamento en su página web.

Un paso más

“Ya estamos planeando revolucionar la industria del motor con coches eléctricos de emisiones ultra bajas. Ahora vamos a ir más lejos”, recalca el Departamento de Transporte británico

La intención del Gobierno británico es “promover combustibles limpios” como alternativa a los basados en combustibles fósiles. “Ya estamos planeando revolucionar la industria del motor con coches eléctricos de emisiones ultra bajas. Ahora vamos a ir más lejos”.

El dinero invertido en el proyecto Future fuels for flight and freight competition: feasibility study servirá para crear cinco nuevas plantas para la producción de combustible no contaminante hasta 2021. Estas, según las primeras estimaciones, la fabricación de este combustible a partir de deshechos podría aportar 600 millones de libras al año para la economía británica en 2030, y generar, a su vez, más de 9.800 puestos de trabajo.

Las autoridades británicas aseguran que “los nuevos combustibles son químicamente muy similares a los combustibles convencionales, por lo que pueden utilizarse en aeronaves existentes sin necesidad de ninguna modificación del motor”.

El proyecto, al que ya han licitado 70 empresas para recibir financiación, permitirá seguir estudiando las posibilidades de este combustible para extender su uso.

El objetivo de las autoridades británicas es “reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% para el año 2050”. Para ello, uno de los sectores sobre el que tienen que generar más impacto es el transporte.

Un objetivo por el que vale la pena luchar

El objetivo de las autoridades británicas es “reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 80% para el año 2050”

El proceso seguido para generar este combustible se basa en la aceleración controlada de los procesos de descomposición de los materiales orgánicos. Los residuos se recogen en un “biorreactor” donde tiene lugar la fermentación controlada. Las bacterias favorecen la separación de la materia orgánica, el consumo de gas y el crecimiento de la biomasa, produciendo al mismo tiempo etanol. Las sustancias producidas se separan, se reciclan y se convierten en combustibles líquidos de baja emisión.

Fuente: La Vanguardia